La cultura es economía (y viceversa)

Con este anuncio llegó el escándalo. Anatema, anatema, gritan, han tocado a nuestros idolillos. Sólo nosotros podemos usar los textos sagrados para vender nuestras clases. ¿Qué será lo próximo, Mafalda anunciando detergente?

Y lo que va de Warhol al hipertexto pasando por Golijov no existe para los que se autoerigen en detentadores del monopolio del nuevo santo laico.

Un consejo: desde hace un par de años Boris Groys está traducido al español. Y sale más barato que un Seat León.

“No hay ningún camino que nos saque de lo nuevo, porque, si lo hubiera, sería un camino nuevo. No hay posibilidad alguna de romper las reglas de lo nuevo, porque esa ruptura es precisamente lo que esas reglas exigen. Y en este sentido, la exigencia de innovación es, si se quiere, la única realidad que resulta expresada en la cultura.”